Tecnología, no me resisto y ya soy fan de Pokémon Go

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Hace algunos años, cuando cursaba la maestría de la que aún me quedan dos exámenes y la tesis, en una materia que se centraba en tecnología y vida cotidiana hicimos un ejercicio: relatar nuestras actividades diarias y ver el uso que hacíamos de la tecnología. Era la más chica de la clase, sólo una compañera había nacido en el mismo año que yo, mientras que el resto de los alumnos eran más grandes.

Para mi sorpresa, o no, descubrí que había entre nosotros grandes diferencias respecto al uso de smartphones, tablets, computadoras, etc. Mientras algunos habían aprendido de manera forzada, otros habíamos estado en contacto con las herramientas en mayor o menor medida. La diferencia principal radicaba en la culpa. Rosalía, la profesora, al escuchar mi discurso absolutamente rendido a la tecnología y las herramientas técnicas me dijo, sos la única nativa digital de esta clase y algo me hizo un click.

La diferencia, entre mis compañeros y yo, era que aunque hicieramos usos similares de los dispositivos ellos se obligaban a dejarlos de lado, intentando ser “conscientes” o tomarse un respiro. Yo por mi parte no sentía esa necesidad de justificar qué hacía o para qué usaba mis aparatos, eran herramientas que formaban parte de mi vida y la facilitaban.

Mi ausencia de culpa y mi curiosidad por saber cómo funcionan las cosas hace que pruebe las herramientas y las redes sociales y también intente convencer a personas de usarlas (si les hablo a ustedes, todos los que no se animan a usar Snapchat váyase a saber por qué razón prejuiciosa y/o culpógena).

Todo esto viene, porque ayer un amigo me escribió diciéndome: “Seguramente vos seas de las que chocan por jugar al Pokémon Go”. El comentario me hizo gracia, es probable que tenga algún accidente por la tecnología, pero más que nada porque soy bastante distraída y me caigo bastante.

Respecto a Pokémon Go,  que es de lo que aprece estar hablando todo el mundo últimamente debo decir que el juego es bastante impresionante. La realidad aumentada nunca me divirtió demasiado, pero realmente apuntar el teléfono y ver a los pokemones ahí es muy divertido. Aunque implica interactuar con la realidad y la pantalla te hace recorrer ciudades y cruzarte con otros entrenadores pokemon.

Perdónenme pero no siento culpa porque me guste este jueguito de que habla todo el mundo y porque estoy desesperada porque salga en Uruguay. Al fin y al cabo, en Miami jugué bastante, capturé muchos pokemones y acá no hay nada… Eso me pasa por haber vuelto del primer mundo al tercero o cuarto, no sé… pero en fin, no me voy a sentir culpable por jugar a todos los jueguitos y usar todas las redes sociales. Porque hasta quienes pretenden prescindir de ellas quieren saber cómo funcionan…

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