La puerta 25 de la América

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La puerta 25 de la Tribuna América del Estadio Centenario nos sienta bien. Sobre todo cuando nos toca jugar contra Peñarol.

Ahí vimos la final del apertura 2006 cuando en aquella tarde calurosa de diciembre en la que Peñarol armó su fiesta con el estadio lleno y se la robamos. Ahí mismo vi otras victorias de Danubio con 10 durante medio tiempo, una noche que ganamos 1 a 0 y que Ribaír Rodríguez tuvo un pésimo partido y casi termina a las piñas con mi primo, ahí vi muchos partidos exitosos de Danubio como el de ayer.

Para el hincha de Danubio los partidos contra Nacional y Peñarol son de los más lindos, porque perder siempre se puede perder, se supone que son los grandes, que tienen presupuestos muy superiores a los nuestros, que les encanta ‘robar’ a nuestros mejores jugadores, que les encanta babosearnos que nuestros ‘ídolos’ quieran jugar para ellos. Llevarlos a Jardines o ganarles en el Estadio son hazañas, somos una especie de hermano menor rebelde que a veces gana a pesar de tener todo en contra y eso es lo lindo.

Ayer el estadio no estaba tan lleno como aquella tarde de diciembre del 2006… La Colombes estaba prácticamente vacía, pero había mucha gente en la Amsterdam y en la Olímpica. A nosotros nos dieron el sector de América contra Colombes, las puertas 24 y 25 que tantas alegrías nos dieron y sellamos con victoria un partido de sufrimiento.

Para nosotros era una final, empezamos ganando 2 a 0 a los 11 minutos de juego y con el susurro de rivales y ajenos de ’se van a cagar’, ‘no se caguen’, ‘tienen que sostener esto’. La diferencia del 2 a 0 en fútbol no es nada, he aprendido, cuando se te ponen 2 a 1 es posible que el envión haga que te empaten y sigan de largo y ayer parecía que Peñarol, sin jugar a nada, seguía de largo, sobre todo con el pésimo arbitraje de Ubríaco que flechó la cancha.

Pero el tercer gol de Danubio llegó y llegó de la mano de un exNacional, o de dos en realidad, no me queda claro si lo hizo Agustín Viana o Carlos Valdés. Más lindo todavía, solo faltaba el de Fornaroli, que se ganó el amor de los danubianos a fuerza de entrega, pero que se fue aplaudiendo a las cuatro tribunas y recbiendo el grito de ‘Olé, olé, olé, Tuna, Tuna’.

Para hacer más heróica la hazaña de ayer, jugamos 18 minutos con 10, porque expulsaron a Mathias De Los Santos. Nachito González se aprontaba para ser el segundo cambio del equipo y rápidamente volvió al banco y entró Joaquín Pereyra que mostró su categoría a pesar de tener 18 años.

Fue un partido del Danubio de siempre, con pibes, con rebeldía, con ganas de molestar, mostrando un juego lindo, trepándose a la punta y sufriendo claro, cada ataque era un suplicio.

Al final, la puerta 25 de la América nos volvió a dar alegrías, no importó los 20 minutos que nos dejaron encerrados, teníamos el 3 a 2 a nuestro favor. Todos cantamos en la tribuna ‘Che Danubio, sos mi vida, gracias por esta alegría, hace falta mucho huevo, para ganarle al primero, ya van a ver a Danubio campeón otra vez’.

Así que #VamosDanubioTodavía, vamos por la quinta estrella!

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